El sistema óseo
Los huesos y ligamentos se ven afectados en muchas y distintas formas. Un individuo con síndrome de Marfan frecuentemente será alto, delgado y muy flexible. Esta flexibilidad se extiende hasta los pies y tobillos, que con frecuencia carecen de arco (pes planus), rotación interna (pronación), o ambas. Los brazos, las piernas y los dedos pueden ser desproporcionadamente largos al compararlos con el tórax. La curvatura lateral de la columna vertebral vista de frente (escoliosis) es anormal, es frecuente y puede llegar a ser bastante severa si no se trata.
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La columna vertebral vista lateralmente, presenta varias curvas en forma de S. Las personas con síndrome de Marfan pueden llegar a tener una o varias de estas curvas más pronunciadas de lo normal.
El hueso del pecho (esternón) puede sobresalir (comúnmente llamado pecho de paloma o “pectus carinatum”) o puede estar hundido (pecho en embudo o “pectus excavatum”), debido a un mayor desarrollo de las costillas. El paladar está generalmente muy arqueado y los dientes apiñados. La mandíbula inferior por lo general está hacia atrás (retrógnata), lo que propicia una maloclusión. La cara puede parecer larga y delgada, siguiendo la forma general del cuerpo
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